Víctor es un hermano que se al alejó del camino de
Dios; hace varios años fui su pastor cuando aun caminaba él en el Señor,
cierto día platicando en su casa, me decía que cuando estaba por convertirse
a Jesucristo, era miembro de un equipo de fut bol donde jugaba como
delantero y recuerdo como con emoción platicaba que antes de convertirse le
pidió a Dios una petición algo extraña y quizás divertida; él quería meter
dos goles en lo que habría de ser su último partido de fut bol y después se
habría de bautizar. Efectivamente metió sus dos goles en aquel partido y
relataba con alegría lo bonito que habían sido aquellos goles, satisfecho
con su hazaña deportiva “Que Dios le había concedido” decidió bautizarse
como había pensado. Desgraciadamente, hoy Víctor se ha retirado del camino
de Dios y aunque ya no juega en ningún equipo de fut bol, sigue metiendo
goles en el mundo.
Amado hermano, ¿Dónde metes tu tus goles? Cuantas personas
que habían aceptado a Jesucristo como su Salvador, caminaron por un tiempo
sirviéndole de corazón, pero hoy se han retirado a su antigua manera de
vivir. El mundo siempre nos llama y nos reclama de vuelta, y cada día nos
ofrece de nuevo aquellas cosas que antes teníamos; sin embargo habrá también
quienes después de allegarse a Dios, pretendan llevar una vida doble; aun
aman el cine, todavía se gozan en la música mundana, se entretienen en
fiestas que no son aptas para los cristianos, etc. La juventud es una etapa
llena de peligros y tentaciones en la que el joven creyente necesita estar
firme en la fe para poder sobreponerse a toda tentación y desvío.
¿A ti que es lo que te llama del mundo?
De una u otra manera muchas veces nos vemos atraídos por aquellas “glorias
del mundo” que antes teníamos en nuestras vidas sin Cristo y por tal motivo
no es raro encontrar el día de hoy “iglesias” que se han adaptado al mundo,
donde se permite un poquito de todo, una cervecita, un cigarrito, una
fiestecita con bailecito y musiquita mundana, etc. etc. Argumentando que lo
malo son los excesos. La palabra de Dios dice:
No os conforméis a este siglo, sino transformaos
por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis
cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Rom 12:2)
Si alguien se quiere amoldar o acomodar de tal manera
que pueda seguir con las cosas que le gustan de este mundo y a la vez
pretender caminar en la vida cristiana; créame que va encontrar muchos
argumentos falaces con los que podrá “justificar” y engañar su propia
conciencia, nuestro enemigo maneja a la perfección el arte del engaño y a
muchos a logrado convencerlos para que piensen que poca levadura no hace
daño, aunque las Escrituras digan lo contrario.