COMO EL CÁNCER BENDIJO A MI FAMILIA

  • COMO EL CÁNCER BENDIJO A MI FAMILIA

     

    Sin lugar a dudas el titulo suena algo descabellado, sobre todo para aquellas personas que han perdido familiares en la lucha contra el cáncer y para aquellos que están luchando en sus cuerpos contra este terrible mal o para aquellos que ahora mismo tienen un familiar enfermo de cáncer. ¿Cómo puede esta horrible enfermedad bendecir a una familia? Quienes estén pasando por esta experiencia dolorosa o para los que la han pasado, saben cuan duro es tener a un familiar enfermo de cáncer, amén de aquellas personas que lo tienen que vivir en carne propia, es una experiencia que irradia  sufrimiento hacia los dos lados de una manera intensa, sufre quien lo padece y sufren quienes rodean al enfermo.

    Hace poco mi hermana Vita Elia falleció de cáncer, pero la enfermedad y muerte de mi hermana fue usada por Dios de una manera maravillosa.

     

                Somos una familia de doce hijos y crecimos bajo la instrucción de mi madre en la palabra de Dios, una mujer que se dedico a orar siempre por sus hijos, muchas veces a las horas de la madrugada se escuchaba en la casa sus oraciones siempre con llanto y en cada una pidiendo por su esposo y sus hijos, no solo salud, pero también salvación; esto hasta que tuvo que partir de esta vida y volar a la presencia del Señor Jesucristo, cuando tuvimos el sepelio de mi madre, se acerco con migo mi hermana Vita Elia llorando y diciéndome que ya se quería entregar también a Jesucristo y ser bautizada, pero paso el tiempo y no hizo aquello por razones que desconozco. Mi familia aunque numerosa siempre fuimos una familia de poca unión y comunicación, cada cual su vida y sus problemas; yo por mi parte solo los podía ver cuando iba a Monterrey, pues el ministerio siempre me mantuvo lejos en otros estados de la República.

     

                EL CÁNCER SE ASOMA

     

                La noticia le llego a mi hermana después de una mamografía y estudios de que practicaron.

    -        El resultado es de cáncer, le dijo el doctor.

     

    Pero como la clínica era particular el doctor le recomendó tratarse en el Seguro Social donde el mismo trabajaba.

    -        Allí la voy a tratar, pero como es una institución diferente a esta clínica, le voy a realizar los mismos estudios para poder proceder a al tratamiento correspondiente.

     

    Ella fue a la clínica del Seguro Social y le practicaron los estudios necesarios, para cuando regresó para saber los resultados el médico la manda al cardiólogo.

     

    -        Valla con el cardiólogo mientras me traen los resultados y luego regrese por favor para informarle lo que haremos.

     

    Se va llorando por los pasillos de la clínica hasta llegar con el médico en cuestión, pero entre tanto llega se acuerda que Dios la puede ayudar, reclinada en un pasillo pide a Dios otra oportunidad y a cambio ella le serviría. Siempre he predicado que nuestro Dios es un Dios de oportunidades, el problema es que no sabemos cuándo será nuestra última oportunidad. Muchos estando al borde de la muerte han clamado al Señor Jesucristo por otra oportunidad y a muchos se les ha concedido, en esta ocasión para ella aun había oportunidad.

     

    -        ¿Por qué lloras? Le pregunto el doctor

    -        Me dicen que tengo cáncer y que me van a quitar mi pecho.

     

    Nada mas traumático para una mujer, el tener que perder un seno. Mi hermana era una mujer bien parecida, sabia tener siempre una buena presentación, desde joven había sido favorecida con un buen aspecto, era dueña de su propia estética por lo que concernía a la belleza siempre había sido su mundo, no solo de su forma de trabajo, pero también de su propia persona. Y ahora tener que perder un seno, para ella tuvo que ser algo verdaderamente difícil.

     

    EL PRIMER CONTACTO CON DIOS

     

    -        ¿No crees en Dios? Le pregunto el cardiólogo

    -        Sí, mi madre desde niños nos ha enseñado la palabra de Dios.

    -        Pues yo también soy cristiano ¿No te gustaría que hiciéramos una oración?

     

    ¿Un medico invitando a un paciente a orar? ¿No sería casualidad que a mi hermana le tocara ir precisamente con ese medico? No creemos en las casualidades, Dios tiene un plan hermoso para aquel que le busca.

     

    -        ¿Dónde? ¿Aquí?, le respondió mi hermana.

    -        Si, aquí, Doble sus rodillas y confié en Dios y vera que no le van a quitar su pecho.

    -        Ok.

     

    Llorando y clamando a Dios por su sanidad el médico impuso sus manos sobre la cabeza de mi hermana; ella quizá recordando las enseñanzas de nuestra madre: “Dios todo lo puede” siempre nos decía. Una vez que terminaron de orar, el médico le dijo que se fuera tranquila porque Dios ya la había sanado. Cuando ella sale del consultorio se dirige con su oncólogo a recibir las noticias de los exámenes que se le habían practicado, pero encuentra un grupo de doctores que le piden que espere afuera un momento, movida por la curiosidad y quizá dispuesta a escuchar lo peor se dirige al médico encargado.

     

    -        No me engañen doctor, si tengo algo peor ya dígamelo por favor.

     

    Que duro es el momento en que te enfrentas a la verdad, tus ideas comienzan a pasar por tu mente y la imaginación te lleva a ver cómo será tu vida con algo como el cáncer, o peor a un cuando te dan la noticia de que solo te quedan pocos días de vida y que ya no hay remedio. Pero lo que iba a escuchar cambiaria todo en cuestión de segundos.

     

    -        Señora Vita Elia, según los resultados que le hemos practicado usted no tiene cáncer, por eso mandé llamar a los otros especialistas para mostrarles la comparación de los estudios y en estos usted sale negativo.

     

    ¡Gloria a Dios! Era la frase favorita de mamá, quizá habría sido la frase que mi hermana pronuncio en sus adentros.

     

    -        Vallase tranquila a su casa y no llore más.

     

    Dios había cumplido su parte, le había sanado, la siguieron revisando del pecho y nunca encontraron rastro de ningún quiste ni mucho menos de cáncer en su pecho. Pero como decía el Señor Jesucristo a los que el sanaba: Vete en paz y no peques más, no sea que te venga algo peor Jn. 15:4. Pronto mi hermana se olvido de la promesa que había hecho ante el Señor y continuo su vida lejos de Él y Dios no quiere la muerte del pecador sino que se arrepienta para que tenga vida.

     

    EL REGRESO FULMINANTE DEL CANCER

     

    Años después una bolita en un glúteo, la hizo ir con el médico, el cual pensando que solo se trataba de un absceso lo punzo varias veces esperando que este drenara, la envió a su casa y el problema creció hasta que se le tuvo que realizar una cirugía y realizar estudios a lo que en realidad era un tumor que a la postre resulto canceroso. Tiempo a atrás cuando ella fue sana del seno, una de mis hermanas siempre le recordaba que si había hecho una promesa con Dios debería de cumplirla, enojada Vita contestaba que no había prometido nada; después habría de admitirlo y decirle a mi hermano Esteban que se acercara a Dios pues el también había recibido una oportunidad muy grande cierto día cuando fue golpeado y casi muerto; en un charco de sangre también clamó por otra oportunidad, la cual le fue concedida pero  hasta el día de hoy el alcohol lo mantiene encadenado.

     

    -        Manito, acércate a Dios, mírame a mí como estoy por no haber cumplido, eran las palabras de mi hermana para Esteban.

     

    Para cuando Vita ve que el tumor va creciendo en su pierna y aun sin saber que es canceroso, ella decide arrepentirse y ser bautizada en el Nombre de Jesucristo, entregándose de todo corazón, recordando aquella promesa y decidida a abandonar su vida de vanidades y de pecado.

     

     

     

     

     

    EMPEZAMOS A UNIRNOS MÁS

     

    -        Vita se va a bautizar, me llamo mi hermana Hilda, el próximo Jueves primero Dios

    -        Qué bueno, Gracias a Dios le dije a mi hermana.

     

     

     Me habría gustado estar pero, estaba muy lejos de Monterrey. Era una noticia excelente y era algo por lo que todos en la familia nos alegramos, en la familia faltaban varios de acercarse a Dios, mi papá, mis tres hermanos: Esteban, José Manuel, Joel y mis hermanas Ema, Ana Lilia y Vita Elia, aunque mi hermana Ema ya es bautizada se había alejado por lo que la contamos como alguien que necesita acercarse a Dios. Siempre había orado mi madre por todos y ahora los que estamos en el camino del Señor oramos por nuestro padre y hermanos que aun no aceptan a Jesucristo como su Salvador, así que fue una gran bendición recibir respuesta a nuestras oraciones en el caso de Vita. A partir de esas fechas la comunicación entre mi hermana Hilda y yo fue más constante pero no todas las noticias fueron buenas, la salud de Vita fue empeorando y aunque la enfermedad la fue derrotando por fuera, por dentro se mantuvo siempre firme y a gradecida con Dios, esperando resignadamente a la voluntad de Dios.

     

    El cáncer que tenia, avanzaba a pasos agigantados, y los estudios revelaban que estaba desparramado en todo el cuerpo, pero principalmente en los pulmones, las noticias nos llegaban y siempre eran duras, durante ese tiempo duplicamos nuestras oraciones no solo por mi hermana Vita, sino por mis hermanas Hilda y Ema que resultaron unos verdaderos ángeles de parte de Dios pues entre ellas dos se hicieron cargo de mi hermana, Vita fue llevada a la casa de mi hermana Hilda que aparte tenía que atender a mi cuñado Manuel pues se le practican diálisis cada noche por medio de una maquina, Dios le pague a mi cuñado que a pesar de su enfermedad se hizo cargo de muchos gastos en medicamentos caros que mi hermana necesitaba y de otras muchas atenciones que mi hermana requería.

     

    Los medico habían programado a mi hermana para una operación, para extraerle el tumor del pulmón pero el oncólogo cuando vio las radiografías les dijo que ya no había remedio y que se iba a practicar una quimio terapia pero que probablemente resultaría de muy poco provecho pues el tumor estaba muy grande.

     

    Cuando se le practico la primera y única quimio a mi hermana se la llevo Ema a su casa para ayudar mejor a Hilda pues el trabajo era mucho, pero la reacción de la quimio fue devastadora, las nauseas eran insoportables y los vómitos muy severos, Ema decidió llevar a Vita con Hilda para atenderla entre las dos, aquella noche yo aun estaba en mi pequeño negocio cuando me llamaron. 

    -        Vita está muy mal, me decía Ema llorando, Ora por ella pídele a Dios que la ayude, eran su palabras llenas de angustia.

    -        Pásamela tantito, le dije, por ver si podría hablar con ella

    -        Vita, le dije, vamos a orar aquí por teléfono

    Solo alcanzo a decirme

     

    -        Ya no aguanto manito, espérame………..

     

    Al fondo solo escuche como hacia fuerzas para vomitar. Alguien tomo el teléfono y le dije vamos a orar. Oramos con lagrimas, esa madrugada tuvo que ser llevada de emergencia para tratara de controlarle las nauseas pero solo después de varias horas lo empezaron a conseguir.

     

    Por esas fechas habrían de ordenar a mi cuñado Javier y a mi hermana Anabel como Siervos de Dios Diáconos en un culto realizado en el templo del Hierro, ese domingo asistimos mi esposa y yo y platicábamos de las posibilidades de ir a Monterrey a visitar a mi hermana Vita, pero nos decíamos mutuamente que probablemente el pronóstico era incierto y si íbamos y algo ocurría, que llegara ella a fallecer en seguida ya no tendríamos posibilidades de volver pues los gastos eran muchos y la condición económica era muy limitada, así que decíamos que lo mejor era guardar el poco dinero con el que contábamos para ir solo en caso de emergencia, los deseos de ir eran muchos, pero nuestras posibilidades económicas eran pocas.

     

    Sin embargo al día siguiente, un Lunes, recibí una llamada de mi hermana Hilda, a mi hermana le pronosticaban unas horas de vida y ella quería ver a mi hermana Anabel y a mi

     

    -        Júntenles dinero, para que vengan si es posible en avión, quiero verlos.

     

    Decía mi hermana Hilda que los urgía mucho para que nos ayudaran a ir. Como dije era Lunes y era casi imposible localizar a Anabel pues ellos habrían de regresar a Veracruz, logre contactar con el hermano Quiroz, quien es el pastor regional de allá y gracias a Dios ellos aun estaban en el D.F. y yo en Toluca así que me comunique con ellos y les dije que era urgente ir a Monterrey

     

    -        ¿Cómo le hacemos? No traemos nada de ropa de cambio; me decía Anabel.

    -        ¿Cómo vez si Javier va a Veracruz a traer ropa y nos alcanza en Monterrey?

    -        Mira vámonos así y allá Dios proveerá. Le decía yo a ellos

    -        Está bien, dijo Javier

     

     

    El hermano Quiroz los trajo hasta Toluca en su camioneta y por la noche salimos a Monterrey en autobús, mi cuñado Manuel nos había enviado dinero por medio de una cuenta del hermano Jesús Gómez. Llegamos a Monterrey y nos fuimos a la casa de mi hermana Hilda, para trasladarnos al Hospital, al llegar al hospital, Vita ya no podía hablar y se sostenía sentada con dificultad, esa ocasión no pudimos estar mucho tiempo pero oramos junto con ella y lo que paso en los siguientes días fue muy esperanzador, se estaba recuperando, pues le habían pronosticado unas horas y ya para el Jueves la estábamos llevando a casa de Hilda. Al día siguiente se pudo levantar y probar una poco de café y fruta, muy poquito en realidad pero eso nos daba esperanza, al siguiente día se levanto de nuevo y probo mas comidas y fue teniendo más recuperación, lo más maravilloso es que la droga que se le inyectaba para el dolor ya casi no se le aplicaba porque los dolores se fueron retirando, hemos sabido de muchos enfermos de cáncer que sufren terriblemente por el dolor y ni la droga les puede controlar, el Señor tuvo misericordia de mi hermana pues aun hasta su muerte casi ya no necesito de medicamento para el dolor.

     

    Una de las cosas que siempre les dije a mis hermanas Hilda y Ema, era que Dios estaba trabajando en nuestra familia por medio de la enfermedad de Vita y que su muerte si llegaba, dejaría fruto en muchos, cosa que efectivamente ocurrió; también les decía que Dios nos había entregado una copa amarga que teníamos que beber, pero que después El mismo nos daría la copa de Salud. La labor de consolación era muy necesaria en mis hermanas Hilda y Ema, pues ellas vivían con Vita todo su dolor y agonía, en cada llamada y en cada platica procuraba animarlas, era lo único que tenia para ellas.

     

    Al regresar de Monterrey, pasaron unos 20 o 25 días cuando me llamaron para decirme que Vita había fallecido, sus pulmones fueron invadidos por completo y el cáncer le ganó la batalla al cuerpo, pero no al alma de mi hermana que ahora está con Jesucristo.

     

                A raíz de todo esto, veo una familia más unida y amorosa, es la primera de mis hermanas que fallece pero estamos felices porque sabemos que está junto con mi Madre en la presencia de nuestro Señor Jesucristo. Veo a mis hermanas mas entregadas a Dios, Su hijo “Jorgito” que siempre estuvo cerca de ella, acepto a Cristo como su Salvador y ha sido bautizado recientemente también en el Nombre de Jesucristo, mi sobrina Elizabeth hija de mi hermana Mary también fue movida a buscar el bautismo para la gloria de Dios, y mi cuñado Manuel esposo de mi hermana Hilda estoy seguro que muy, muy pronto será bautizado también para el perdón de todos sus pecados, la esposa de mi sobrino Jair, se está acercando a Jesucristo, mi sobrino Roberto también tiene el deseo de seguir a Jesucristo y sé que a esta lista se irán agregando mas y mas para la gloria de Jesucristo.

    En cuanto a mí, el Señor trabajo en un momento crítico de mi vida, cuando el desanimo y la derrota me afligían, El Señor me hizo levantar el vuelo como las águilas cuando cambian su plumaje.

     

    Por último quiero agregar que a mi hermano Joel teníamos muchos años de no saber nada de él y mi papá me decía, busca a Joel quiero saber de él, para ese entonces yo ya había estado investigando donde pudiera encontrar a mi hermano, después de fallecida mi hermana busque de nuevo teniendo éxito esta vez gracias a Dios y logre encontrar a mi hermano aunque la noticia era triste, mi padre se consoló de poder platicar de nuevo con él y nosotros estamos contentos de saber de él.

     

    La palabra de Dios dice dando gracias a Dios por todas las cosas, eso hacemos el día de hoy, hay cosas que nosotros no comprendemos, pero sin lugar a dudas las entenderemos después, cuando Jesucristo venga y nos reúna a todos para siempre con él.